lunes, 24 de octubre de 2011

Voluntariado con Flores de Bach

En el pasado Congreso Sedibac de Terapia Floral, Àngel Peral, como coordinador del equipo de Voluntariado de Sedibac, presentó EL VOLUNTARIADO DE SEDIBAC: una oportunidad para evolucionar personalmente.

Àngel destacó la importancia del equipo de Voluntariado dentro de Sedibac, equipo a partir del cual se ofrece la terapia con Flores de Bach, a diversos colectivos, tanto de personas como de animales, una terapia que se ofrece de modo totalmente gratuito, gracias a la colaboración conjunta de los voluntarios y de la organización de Sedibac.

El trabajo de los voluntarios, que en estos momentos forman un equipo de doce personas, realiza la terapia con Flores de Bach con personas enfermas de SIDA y portadoras del VIH; personas con procesos de cáncer; mujeres en prisión preventiva; animales que se encuentran en protectoras, casas de acogida y de adopción; también en personas afectadas por la ansiedad; personas de colectivos con necesidades económicas especiales y en personas que viven dolorosos procesos  de duelo por la muerte de seres queridos.

Para Àngel la esencia de cualquier voluntario es una sana dedicación a los demás y tomó como referencia parte del texto de la obra Cúrate a ti mismo escrita por el doctor Bach en 1931

Dado que hay una raíz principal en toda enfermedad, a saber, el egoísmo, así también hay un método seguro y principal para aliviar cualquier padecimiento: la conversión del egoísmo en dedicación a los demás.
Con sólo que desarrollemos suficientemente la cualidad de olvidarnos de nosotros mismos en el amor y cuidado de quienes nos rodean, disfrutando de la gloriosa aventura de adquirir conocimiento y ayudar a los demás, nuestros males y dolencias personales terminarán rápidamente. Ésa es la gran meta final: la pérdida de nuestros propios intereses en el servicio de la humanidad. No importa en qué situación de la vida nos haya colocado la Divinidad. Ya tengamos un negocio o una profesión, seamos ricos o pobres, monarcas o mendigos, a todos nos es posible llevar a cabo la tarea en nuestras respectivas vocaciones, y llegar a ser auténticas bendiciones para quienes nos rodean, comunicándoles el Divino Amor Fraterno. Por ello hemos de tener compasión y caridad con los más humildes, porque si bien nos podemos considerar muy por encima de su nivel, somos en nosotros mismos insignificantes, y nos queda aún un largo trecho que recorrer para alcanzar el nivel de nuestros hermanos mayores, cuya luz brilla por el mundo a través de los tiempos.



Foto: Pilar Vidal Clavería
octubre 2011
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