domingo, 18 de octubre de 2009

Aparentar

En esta entrevista José Luís Montes nos explica la importancia del levantarse y seguir adelante, de aprender y no repetir los mismos errores, recordemos que el doctor Bach escogió a Chestnut Bud para estos casos:

Para quienes no sacan todo el provecho de la observación y la experiencia, tardando más tiempo que otros en aprender las lecciones de la vida cotidiana.
A su pesar, cometen el mismo error en distintas ocasiones, cuando una sola vez, hubiera sido suficiente, o bien cuando la observación de los otros habría podido evitar incluso ese primer erro
r.

El Periódico de Catalunya

1/7/2009 LA ENTREVISTA CON JOSÉ LUIS MONTES, EXEMPRESARIO FELIZ

José Luis Montes: "El fracaso muestra lo que el éxito oculta"

Sostiene que se aprende más del fracaso que del éxito, y que hay mucha gente que fracasa porque ha logrado éxitos sociales, y no vitales.

GASPAR HERNÀNDEZ

–¿Qué es el fracaso?
–Fracasar es no conseguir el objetivo que te has propuesto.

–También es una sensación.
–Exacto, porque hay otro fracaso: no fijar bien el objetivo vital y, a pesar de conseguir lo que te proponías, estar fracasando.

–¿...?
–Hay mucha gente que en su vida siente que está fracasando, a pesar de que los signos externos digan que está consiguiendo el éxito: la corbata, el reloj, el coche, el lugar de veraneo, el colegio al que van los niños... Externamente son signos de éxito, pero esas personas no son felices y persiguen cada vez más este éxito externo para tapar que están fracasando como personas.

–¿Cómo se fija, según usted, el objetivo vital?
–De la manera más fácil y a la vez más difícil: mirando dentro de ti. Las preguntas están fuera, pero las respuestas están dentro.

–¿El fracaso es una fortuna?
–El fracaso se convierte en fortuna siempre que puedas sacar algo positivo de él. Los fracasos te muestran lo que los éxitos te ocultan. El fracaso te pone delante de un espejo, de la realidad. Si no rehúyes mirarte en ese espejo –y el fracaso es un espejo tremendamente fidedigno de cada uno de nosotros, de nuestras carencias y deseos verdaderos–, si tienes la valentía de mirar a ese otro yo que te está mostrando el fracaso, entonces has tenido la fortuna de fracasar.

–¿La fortuna de recibir un golpe duro, por ejemplo?
–Si estás cabalgando a lomos del tigre hacia ese éxito, pero no te estás sintiendo feliz y fracasas, tienes la suerte de que ese tigre ha chocado contra una pared. Este momento es una gran oportunidad para preguntarme si tengo que volver a subir encima de ese tigre y continuar cabalgando hacia donde no quiero ir. O si, ya que me he pegado una torta, decido encaminarme hacia otro sitio, sin el tigre.

–Habla mucho de marcas como símbolo de éxito.
–Es que no hemos evolucionado demasiado desde que vivíamos en las cavernas. Lo que diferenciaba a un hombre de otro eran los colmillos que llevaba colgados al cuello, sus músculos y otros signos externos de la fortaleza que tenía para ser capaz de mantener a su parte de la tribu. Hoy no llevamos colmillos en el cuello, pero pesan las marcas, los coches, las corbatas y los relojes. La esclavitud está más presente en este siglo que en anteriores.

–¿No exagera?
–La única diferencia es que los esclavos de hoy en día, en vez de llevar un taparrabos, llevan ropa cara, 2.000 kilos de hierro en forma de coche o una corbata al cuello. Lo único que ha cambiado es el tamaño del hierro que les aprisiona.

–Es un montañero experimentado. ¿Qué ha aprendido de la montaña?
–Subir montañas es una metáfora de la vida. Te enseña que la subida, que puede parecer muy dura, a veces no es nada en comparación con la bajada. De hecho, hay cuatro veces más muertos a la hora de bajar cumbres que en el momento de subirlas. Es necesaria la preparación y ser consciente de tus capacidades.

–¿Qué más ha aprendido?
–Lo que, por otra parte, me han legado mis padres: entender que las cosas se consiguen con esfuerzo. Cuando en la vida te encuentras en una encrucijada y tienes la opción del camino fácil o difícil, casi a ciegas puedes intuir que el camino difícil es el correcto.

–¡Ya son ganas, escalar la montaña por el camino más difícil!
–Normalmente, cuando en la montaña escoges el camino fácil, te encuentras con un abismo, nieve o un desprendimiento. Se trata de escoger la parte más incómoda, pero que a la hora de la verdad es la más segura. En la vida, las cosas se consiguen con esfuerzo y, cuando tienes que escoger entre lo correcto y lo cómodo, normalmente, para ser coherente con tus valores y tu ética, tienes que escoger el camino del esfuerzo, el camino difícil.

–A la corta, te lleva a sentirte mucho más cómodo contigo mismo.
–Por tanto, estás más cerca de la felicidad. Y el otro, el camino fácil, te lleva a la insatisfacción permanente. El camino difícil te permite entrenarte, entrenar el músculo de tu esencia.

–¿Qué le diría a un lector que se sienta fracasado y que no tenga ganas de levantarse?
–Le daría un abrazo, para transmitirle mi calor y sentimiento, y le diría que la vida consiste en levantarse y seguir adelante. Vivir no es una tarea fácil, porque se trata de un camino de autosuperación personal, y ese camino consiste en dar pasos, caerse, levantarse. Si al caerte y levantarte aprendes, entonces te caerás menos veces. Pero si al caerte y levantarte no aprendes, volverás a caerte en el mismo sitio y no avanzarás ni un paso.
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