A los pocos días de compartir en este blog lo mucho que disfruté, en noviembre del año pasado en la ciudad de Valencia, con la exposición Sorolla. Obras maestras del Museo Sorolla, apareció una nueva oportunidad de contemplar obras del maestro de la luz y esta vez sin tener que hacer quilómetros.
El Palau Martorell del carrer Ample, 11 de Barcelona, presenta hasta el próximo 6 de abril, la exposición En el mar de Sorolla con Manuel Vicent.
En esta ocasión son 86 las obras, procedentes del Museo Sorolla de Madrid, actualmente cerrado por obras, que establecen un diálogo con el escritor Manuel Vicent, construyendo un relato con piezas icónicas de Sorolla, como son Después del baño, El balandrito, La llegada de las barcas o La Pescadora con su hijo.
Manuel Vicent, comisario de la exposición, pone la voz al universo mediterraneo pintado por Sorolla:
"Aquella experiencia sensorial del mar que me ha mirado
tantas veces: esa luz, esa arena brillante, ese olor de calafate y de
brea, los barcos, las peleas, los gritos que se pierden en la playa, el
calor..."
"Yo ya me lo sabía, porque saber solo es recordar. La luz de Sorolla
estaba vagando como una idea sintética por las esferas desde que el
tiempo fue creado. El pintor no hizo otra cosa que recordarla."
Me impresionó la pintura de la Pescadora con su hijo, Valencia, 1908.
La imagen de la mujer pescadora con su hijo en brazos, resguardando su cara de los rayos del sol. Los colores cálidos de la ropa, contrastan con los tonos oscuros del mar, destapan preguntas y conectan con una posible preocupación de la mujer.
El balandrito, 1909
Un niño juega en la orilla del mar, junto a la playa del arenal valenciano de El Cabañal.
Los reflejos captados en el agua son especiales y hacen que te acerques y te alejes del cuadro una y otra vez. Sorolla consigue captar el movimiento del mar de una manera extraordinaria.
Podemos leer junto a esta obra el texto de Vicent:
"También yo fui uno de aquellos niños que navegaba en un barco de papel… A
lo largo de mi vida no ha habido un barco más seguro, más resistente a
la hora de enfrentarme a las más azarosas travesías”,
La hora del baño, Valencia, 1909
Las figuras femeninas de esta obra ocupan gran parte del cuadro, con una cabeza cortada en su parte superior en el caso de la mujer que sustenta la sombrilla blanca. Su estancia junto al mar es plácida y motivo de divertimento. Los veranos en la playa siempre resultan agradables, y Sorolla capta como nadie los detalles del día a día.
Cambio de ropa tras el baño, al resguardo de unos toldos. Dos grandes figuras femeninas en primer término, con elementos accesorios que no pasan desapercibidos, como la silla de la derecha o los niños jugando en la arena de la parte izquierda del cuadro.
En muchas de las obras expuestas, los marcos de madera fueron escogidos por el propio Sorolla.
Las principales protagonistas de este lienzo son las velas, que movidas por el viento, producen una sensación de movimiento y un relieve de nuevo extraordinarios.
Tambien la yunta de bueyes que ayudan a sacar la barca del mar, tienen un papel destacado en esta y en otras obras de Sorolla.
Playa de Valencia, 1904
Autorretrato con fondo de mar, 1909
Sorolla tenía 46 años cuando pintó este autorretrato, un día tranquilo en su querido mar Mediterráneo. Junto a su luz y sus colores, resalta su cara y su camisa blanca. En su mano derecha se insinúa una paleta.
Nadadores, Jávea, 1905
Transparencias, luces y movimiento, con un impresionismo muy afianzado en la obra de Sorolla.
Texto y Fotografías: Pilar Vidal Clavería
Barcelona
Febrero 2026
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son únicamente de carácter orientativo e informativo. Cada persona
necesita un tratamiento individualizado, que debe ser prescrito por
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