Fue en mayo de 1930 cuando el doctor Bach descubrió el Método Solar.
Orillas del río Usk, en Gales del Sur, donde el doctor Bach descubrió sus primeros remedios en 1928.
Para Barnard, Cerato, nos puede ayudar en nuestro caminar por la vida, como un ayudante de navegación y puede ser nuestro GPS particular.
Basándose en sus teorías sobre la forma como expresión de la función en las Flores de Bach, nos habló de sus particulares hojas, de sus flores y de sus semillas y también de las de Impatiens y Clematis.
El Cerato que el doctor Edward Bach descubrió cerca de Cromer en 1932, estaba en un jardín privado. Había llegado hasta allí gracias a una jardinera amiga de Ellen Willmott, que había recibido las semillas del Cerato, (Ceratostigma willmottiana), provenientes de la China occidental, donde habían sido recolectadas por Ernest H. Wilson, en 1908.
La señora Willmott había logrado obtener dos plantas a partir de estas semillas y todas las plantas de Cerato que crecen actualmente en la Gran Bretaña derivan de ellas.
Barnard nos explicó también su viaje a la China en el 2004, cuando en el valle de Min Jiang, en una remota parte de la provincia de Sichuan, encontró a las plantas de Cerato. Cuatro años más tarde, en 2008 un terremoto asoló esa región de la China.
También nos recordó la asociación que hizo el propio doctor Bach con Cerato y El Loco del Tarot, que aparece con una flor azul en la mano, al borde de un precipicio.
Con Cerato podemos dejar de buscar las respuestas en los otros y ver que están realmente dentro de nosotros mismos.



































