martes, 31 de agosto de 2010

El poder de la palabra

He acabado la lectura del libro El lado oscuro del amor, de Jane G. Goldberg, de su tercera parte comparto este extracto sobre las palabras:

Las palabras son, más que ninguna otra cosa, el medio de la psicoterapia. El uso de las palabras para el propósito de curar procede de los griegos. Ellos reconocieron el lenguaje como el mayor tesoro del hombre, un don de los dioses que daba significado a nuestra existencia terrenal. Las palabras nombran una cosa. La función de dar nombre a las cosas es tan importante que hay numerosas culturas premodernas en las que el verbo "nombrar" y el verbo "ser" son lo mismo. Nombrar una cosa con una palabra ayuda a darle existencia. Dar nombre, existencia y significado se encuentra en el uso de las palabras. Esta función fue tan importante para los griegos que durante siglos trataron de descubrir el secreto de las palabras, la forma en que se las podía utilizar para conmover el alma. Todavía más reverenciada que el médico, capaz de curar el cuerpo y calmar la psique, era la persona capaz de aportar un "lenguaje alegre" al alma achacosa. Cualquiera que se haya sentido aplacado por las palabras comprenderá el significado del pronunciamiento de Óceano ante Prometeo: "Las palabras son los médicos de una mente enferma"


Precisamente hoy me ha sorprendido el título del conjunto de cinco esculturas de Auke De Vries, El poder de la palabra.

Son cinco piezas monumentales de hasta 19 metros de altura a las que el autor denomina: Hélice, Girasol, Jaula, Pelota y Estrella que se instalaron en el Parc de les Cascades, en la Ronda Litoral de la Vila Olímpica de Barcelona en 1992

Detalle de El poder de la palabra, Auke De Vries

Detalle de El poder de la palabra, Auke De Vries

Detalle de El poder de la palabra, Auke De Vries

El poder de la palabra, Auke De Vries
Fotos: Pilar Vidal Clavería

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