lunes, 1 de junio de 2009

Fórmula floral en "Barra libre"

Viviana le entrega la lista de las flores de Bach y un rotulador ya destapado, le ofrece una silla y, antes de retirarse para no interferir, le aconseja que se deja llevar por la intuición. Alicia descarta de entrada los cinco primeros síntomas, agrupados en la categoría "Miedo", y sigue repasando la lista. El primero del grupo "Incertidumbre" tampoco parece muy apropiado. Más bien al contrario: "Busca consejo y confirmación en los demás" no define el síntoma principal de Víctor, quien parece haber decidido que los demás, puesto que son invisibles, no existen. O sólo son una molestia. En cambio, señala con una equis al margen los cuatro siguientes de ese grupo: "Dificultad para escoger o decidirse", "Desaliento y desánimo fáciles", "Falta de esperanza" e "Incertidumbre con respecto al camino a seguir en la vida".

La tercera categoría, "Falta de interés en las circunstancias presentes", es la que más la obliga a pensar porque admite respuestas ambiguas y hasta contradictorias. Tacha la flor del olivo porque se refiere a la falta de energía. Víctor no necesita energía. En todo caso, canalizarla hacia el objetivo idóneo. Canalizarla, ya está hablando como Vivi.

Tampoco la clemátide sería útil, pues si bien sirve para rescatar a quienes practican la "huida a un mundo propio", síntoma que sin duda aqueja a Víctor, también se aplica a quienes están "a la espera de tiempos mejores". Y no es sólo que Víctor no los espere, sino que ni siquiera los atisba o reclama. En cambio, garabatea una equis, junto a la madreselva: "Vivir en el pasado". Tal vez habría que redefinirlo como "negarse a aceptar el presente". Pero es lo mismo, ¿no? Encierra la equis en un círculo y luego la subraya. También vale el castaño blanco: "Pensamientos repetitivos que no se pueden alejar". Tacha la mostaza porque sería injusto atribuirle "profunda tristeza sin causa conocida". Concedámosle al menos que la causa de su tristeza es obvia.

Al leer el nombre de la siguiente categoría, "Soledad" cree que las va a marcar todas. Sin embargo, tras leerlas varias veces termina por tacharlas de un solo rayón porque son demasiado abstractas. El siguiente grupo se llama "Hipersensibilidad a las influencias e ideas externas". Alicia levanta la mirada del papel y está a punto de comentar a Viviana que el tal Bach debía estar pensando en Víctor cuando redactó la lista, pero no quiere perder la concentración. Señala con una equis grande el primer síntoma de ese grupo: "Protección ante el cambio y ante las influencias externas". Según la lista, eso se cura con la flor del nogal. A Víctor le convendría tragarse el árbol entero en plena primavera. Sigue leyendo y subraya todos los síntomas del grupo "Desaliento o desesperación". Ya no pone ninguna equis porque cada vez le cuesta más concentrarse. Además, Viviana le ha explicado que ha de reducir la lista a dos o tres síntomas básicos. ¿Dos o tres? Le va a costar. Por suerte, la última categoría se llama "Preocupación excesiva por el bienestar de los demás". Ni se molesta en tacharla.

Suspira y agita los tres folios como si no tuviera más remedio que barajarlos para confiar la respuesta al azar. Viviana se acerca y echa un vistazo por encima de su hombro.

-¿Tan grave es? -Alicia se encoge de hombros-. Son demasiadas, nena. Vas a necesitar una coctelera.

-Es que...

Alicia repasa la lista en diagonal. No sólo se reafirma en todas las equis que ha señalado, sino que casi se inclinaría por añadir algunos de los síntomas descartados en la primera lectura. Viviana , de pie detrás de ella, le masajea un poco los hombros.

-Che... ¿Y si le damos arsénico? -Pero Alicia no esta para bromas-. Bueno, tranquila. Reducilo primero a la mitad. Y luego otra vez, hasta que te queden tres síntomas. Te pongo música igual te ayuda.

-Ésta la conozco -exclama Alicia nada más oír la primera nota del violín-. Olvido, de Piazzolla.

-Oblivion, Ali. Se llama Oblivion.

Se la puso el año pasado en unas sesión y Alicia rodó y rodó por el suelo hasta olvidarse de sí misma. Tanto que Vivi tuvo que acercarse y advertirle a oído que hacía más de cinco minutos que había terminado la sesión y todas las demás estaban preparadas ya para los ejercicios de relajación. Luego se compró el disco y no escuchó otra cosa durante meses.

Primero puntúa del uno al diez los síntomas que ha señalado y descarta los que hayan merecido menos de un ocho. Divide los que quedan en tres grupos, A, B y C, en función de la urgencia. En el primero quedan tres flores: madreselva para el síntoma "Vivir en el pasado"; avena silvestre para "Incertidumbre con respecto al camino a seguir en la vida"; nogal para "protección en el cambio y ante las influencias externas".

-Tratá estos durante un par de meses y dejá los otros para luego -dice Viviana. Abre el cajón que contiene los 38 frasquitos alineados, busca los tres escogidos y se acerca a Alicia con ellos en la mano-. O, quien sabe, a lo mejor con éstos se arregla todo. Acordate del número tres. Tres síntomas, tres frascos, tres gotas, tres veces al día. Es el número perfecto, por cierto. Todo lo que se relaciona con el tres tiene principio, centro y final.

-Centrémonos en las flores, Vivi. La numerología está muy bien, pero....

-Pura ciencia, nena. Lo dijo Aristóteles. Y Pitágoras...

-¿Y si se niega a tomarlas?

- Bueno, yo no descartaría lo del arsénico.

O el Valium , piensa Alicia.

- Oye...-Ya se ha echado el bolso al hombro y está a punto de irse. Le da un poco de vergüenza lo que va a decir, pero ante Viviana sí puede permitirse exhibir sus debilidades- . ¿Y si te pido alguno para mí?

- Claro, hoy tenemos barra libre. ¿Qué va a tomar la señorita?

- Olmo y roble.

- ¿Qué querés? - contesta Viviana, mientras busca los frascos en el cajón-. ¿Echar raíces?

Se despiden con un abrazo. Todavía suenan los últimos compases de Oblivion. Mientras se retoca un mechón de pelo ante el espejo del ascensor, Alicia nota el tintineo de los frascos en el bolso. Pocas armas para asaltar una fortaleza. Arriba, Viviana localiza el roble y el olmo en la lista: "Abrumado por las responsabilidades" y "Agotado, pero no pierde la esperanza"

Este capítulo Barra libre, está en la novela Manual de la oscuridad, de Enrique de Hériz, de la editorial Edhasa, lo he copiado íntegramente por su relación con las Flores de Bach, para saber lo que antecede y prosigue en esta historia tendréis que buscarlo en el libro.



Nos encontramos en esta lectura con una manera particular de determinar y prescribir las esencias.

Justamente en el último Viernes Activo, ante la pregunta sobre los modos de prescripción de los remedios florales, las respuestas de Boris Rodríguez y Claudia Stern, fueron lúcidas e interesantes.

Boris explicaba que para dar validez científica a las Flores de Bach había que seguir unos criterios de seriedad, rigor y objetividad que se podían encontrar en el Sistema Diagnóstico-Terapéutico de Edward Bach. Nos hizo una similitud en la determinación de las esencias como a un caballo que avanza por el camino con unas orejeras, para no salirse de la ruta, pero sin olvidar que hay otras maneras de determinar las flores que también les funcionan a otras personas, y con esto enlazaba Claudia, al recordar que no debemos olvidar los conocimientos que ya tiene una persona cuando llega a la Terapia floral y que en muchas ocasiones también le servirán, en determinadas ocasiones para intuir o conocer que flores pueden ayudar en el proceso de cambio que toma el paciente que sigue una Terapia floral.
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