domingo, 7 de septiembre de 2008

VACACIONES EN ETIOPIA

Selam
Ameseguenaleu

La familia se dispersa durante el mes de agosto, Serbia, Rumania, Bulgaria, Turquía, la India, y Jordi y yo a Etiopía, ¿no quedan plazas en Alicante? comenta un familiar.

¿Por qué quiero ir a Etiopía?

Etiopía es un país que ofrece a las personas que lo visitan formas de vida, paisajes, costumbres, monumentos, hombres, mujeres y sobre todo niños encantadores, muchos ingredientes nos lo hacen sugerente para pasar unos días en las vacaciones de agosto del 2008, compramos una guía y comprobamos que se puede viajar con facilidad, se pueden alquilar vehículos con conductor, los vuelos en avión entre las ciudades son económicos, hay cantidad de cosas por ver y conocer, decidido, este año a Etiopía.

El vuelo no es directo, primero volamos de Barcelona a Roma, y durante la tarde aprovechamos para pasear por sus calles, eso si llenas de turistas contemplando sus plazas, sus fuentes, sus monumentos, el calor es sofocante, y los helados ayudan en las caminatas. Si tuviera que escoger un color para definir la ciudad de Roma sería el rojo, rojo de tierra, de raíces, de orígenes...


Y después en sólo 6 horas atravesamos el Mediterráneo y cambiamos de continente, África, los vuelos en avión consiguen además de desplazarte en el espacio hacer que viajes en el tiempo, esta sensación se produce tanto a la ida como a la vuelta en los desplazamientos durante las vacaciones, en unas horas más o menos dependiendo del destino, otros mundos se abren ante tus ojos, y ese enorme aparato que consigue vencer la gravedad a una gran velocidad te traslada a otras sensaciones y a otras vivencias que te dejarán huellas y aprendizajes para llevar en tu interior.


Aparte de la capital Addis Ababa, donde alguna zona puede ser como la de cualquier capital europea y alguna otra pequeña ciudad, el país mantiene una forma de vida y unas costumbres que perfectamente nos pueden llevar a siglos anteriores del XIII al XV.

Mi dominio de los idiomas a parte del catalán y del castellano es nulo, por lo que como siempre que viajo a lugares donde ni el uno ni el otro son los habituales, Jordi me va traduciendo y ayudando y mi comunicación con los demás es con los ojos, sonrisas y saludos con las manos.

Esto hace que mi percepción del país sea más un sentir y que eso precisamente no sea poco.


Como visión general puedo decir que la sorpresa ante lo que íbamos descubriendo fue mucha y satisfactoria.
Los paisajes se extendían inmensos y no solo los que creíamos típicos de la sabana africana, con sus acacias gigantes, sus tonalidades amarillas y el calor , sino el de sus altas montañas, con brezos y enebros, sus volcanes y lagos, sus praderas y pastos con gran abundancia de ganado.


Y el agua, corriendo por el cauce de ríos amplios, de color marrón, estamos en época de lluvias y este año han caído en abundancia.

Hemos publicado un libro con el texto de Jordi y mis fotos, en catalán, que se puede comprar por internet.

Una película Vete y vive explica la historia de un niño etíope que aunque no es judio es impulsado por su madre para que se declare judio y así poder ir a Israel, donde es adoptado por una familia sefardita francesa que vive en Tel-Aviv.





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