miércoles, 2 de septiembre de 2009

Objetivos

Si vamos leyendo la entrevista de El Periodico de Catalunya de hoy, 2 de septiembre 2009, seguro que se nos ocurren algunas Flores de Bach que podrían ayudar a cumplir estos objetivos que hemos dejado pendientes para el mes de septiembre.

LA ENTREVISTA CON LA ‘COACH’ Y PSICÓLOGA
Cris Bolívar: «Alinea tus objetivos con tus valores»
Afirma que muchos objetivos de septiembre no se logran porque no ponemos la suficiente energía en ellos o porque no están de acuerdo con nuestros valores.

GASPAR HERNÀNDEZ

–Para muchas personas el año empieza, en realidad, en septiembre y no en enero, porque hay nuevos objetivos. ¿Por qué la mayoría de objetivos quedan en nada?
–Porque algunas personas no acaban de definirlos claramente. Se trata de visualizar lo que quieren, para transformarlo en realidad.

–¿Y ya está?
–No, hay otras causas. Hay gente que no logra lo que desea porque se pone objetivos que no tienen nada que ver con sus valores. Los padres, el marido o quien sea quiere algo, pero se trata de las expectativas de los otros, con lo cual no tendrán la energía ni la motivación suficientes para llevarlos a cabo. Alinea tus objetivos con tus propios valores.

–Pero lo más importante es el viaje, ¿no?
–Exacto. Hay gente demasiado orientada al resultado final. Y al no conseguirlo en un tiempo determinado, se frustran. Y esa frustración les resta energía.

–Visualizar los objetivos requiere salir, al menos mentalmente, de nuestra zona de confort.
–Ese es uno de los problemas. Muchos objetivos no se logran porque están fuera de nuestra zona de confort y no ponemos suficiente energía en ellos o porque no creemos en nuestra capacidad para lograr algo que está más allá del día a día.

–¿Qué relación guarda todo esto con la autoestima?
–Mucha. Por un lado, si yo no tengo autoestima, difícilmente me conozco; me niego, no me acepto y huyo de mí. Así difícilmente encontraré qué es lo que realmente tiene valor para mí, para poner allí la energía.

–Y por otro lado...
–Si yo no tengo autoconfianza, si no creo en mi potencial, no creeré que pueda lograrlo y no me permitiré ni siquiera soñarlo. O al revés, lo sueño en exceso, como utopía, pensando que no llego. Y por tanto ya ni me muevo.

–Imaginemos que ya tenemos el objetivo visualizado. ¿Qué hacemos?
–Insisto que el objetivo tiene que estar alineado con nuestros valores y ser posible: si trabajo 10 horas al día, no puedo plantearme ir al gimnasio seis horas al día.

–De acuerdo.
–Se trata de buscar las competencias, el camino, para llegar al objetivo, pero sin rigidez. Se trata de permitir la flexibilidad del día a día, para llegar a un porcentaje del objetivo que merezca la pena. Y centrarnos en el proceso que nos está llevando allí. Disfrutar de lo que implique el camino: el aprendizaje que conlleva, la gente a la que conocemos, etc.

–Pero a veces somos tan flexibles que lo dejamos todo para mañana.
–Cuando postergamos en exceso, cuando procastinamos, en realidad no nos apetece el objetivo o no creemos en nosotros mismos o tenemos miedo o el objetivo no está alineado con nuestros valores o somos demasiado perfeccionistas.

–La gran excusa de nuestra época es la falta de tiempo.
–Pues eso: es una gran excusa. Hay que ver por qué le dedicamos tiempo a otra cosa y no al objetivo. ¿Por qué no lo priorizamos?

–¿En época de crisis y paro es suficiente con enviar currículos?
–Cuanto más compleja es una situación, más medios tendríamos que poner para superar los obstáculos que vamos a encontrar. No solo habría que enviar currículos, sino abrir la red de relaciones, movernos a nuevos ámbitos, prepararnos más, ganar autoconfianza, revisar dónde estamos y dónde queremos estar, abrirnos a hacer cosas que hasta ahora no habíamos hecho. No es fácil.

–¿Atraemos lo que deseamos?
–Yo creo en la llamada ley de la atracción, pero siempre con matices. Es verdad que cuando uno enfoca su energía interior hacia un punto las cosas suceden, se mueven en esa dirección que hemos indicado. Pero también es verdad que no hay que caer en la prepotencia y creer que, como lo queremos, lo tendremos. Además, muchas veces lo pensamos desde un punto de vista mental y no desde una perspectiva energética.

–¿Cuál es la diferencia?
–El nivel mental se basa en decirnos para nosotros mismos o en voz alta: «Yo quiero tal objetivo». Y otra cosa es que yo lo tenga interiorizado, que todo mi ser, todas mis competencias, toda mi atención e intuición, vayan orientadas a ese punto. Lo que ocurre es que muchas veces tenemos expectativas limitadas de lo que puede ocurrir.

–¿Qué quiere decir?
–Que puede ocurrir que, para conseguir lo que deseamos, pasen cosas distintas a las expectativas que teníamos previamente. Y no nos damos cuenta de eso hasta el final del proceso.

–¿Por ejemplo?
–Una persona quiere ser más feliz en el trabajo y resulta que la despiden. Bueno, a lo mejor es lo que tenía que ocurrir para que fuese feliz, pero en otro trabajo.

Torre Agbar, Barcelona
Foto: Pilar Vidal Clavería
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