sábado, 20 de noviembre de 2010

Koyasan

Cuando se honra a los muertos
y se mantiene viva la memoria de los antepasados más lejanos,
la fuerza de un pueblo alcanza su plenitud

Confucio


En Koyasan, centro de la escuela Shingon de budismo esotérico, se encuentra el cementerio Oku-no-in, un sendero de adoquines, conduce a través del bosque de cedros centenarios por un camino de tumbas, mausoleos y lápidas a un lugar donde el paisaje y su arquitectura están plenamente integrados


Oku-no-in, Koyasan, octubre 2010

Oku-no-in, Koyasan, octubre 2010

Oku-no-in, Koyasan, octubre 2010

Oku-no-in, Koyasan, octubre 2010

Oku-no-in, Koyasan, octubre 2010

Oku-no-in, Koyasan, octubre 2010

Oku-no-in, Koyasan, octubre 2010
Fotos: Pilar Vidal Clavería

4 comentarios:

Reyes dijo...

Precioso post.
No sabía que existiera budismo esotérico pero me encanta.
Un beso Pilar.

Pilar Vidal Clavería dijo...

Gracias por tu comentario,

Por lo que he leído y te copio:

Según el budismo Shingon, el budismo esotérico, la iluminación no es una realidad distante y lejana que puede tardar años en alcanzar, sino nuestro derecho de nacimiento, una posibilidad real a lo largo de esta vida.

Con la ayuda de un auténtico maestro y a través de un entrenamiento correcto del cuerpo, el habla y la mente, podemos reclamar y liberar esta capacidad iluminada para nuestro bien y para el bien de los demás.

A mi esta definición también me gusta

Otro beso para tí Reyes.

enric batiste dijo...

El filósofo Gilles Deleuze decía
"virtual" no es otra cosa que una de entre
las posibilidades para ser
reales (en la luz, en la sombra, en la vida?...)

Un beso en los posibles para ser

Pilar Vidal Clavería dijo...

Coexistimos en la luz y en la sombra en la vida y en la muerte, en lo que es real y en lo virtual.

Un abrazo desde la luz

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