lunes, 10 de enero de 2011

Castañas dulces

Caminar por el bosque en otoño o  en invierno también tiene sus encantos, el paisaje con los árboles, la mayoría de ellos sin hojas, ofrece un aspecto de desprotección, con colores sobrios y del cual también podemos disfrutar a la espera de la llegada de la nueva estación, del nuevo renacer.

El bosque por el que transcurrió la excursión de ayer tiene mucho que ver con el renacer, ya que muchos de los árboles eran castaños, precisamente los castaños que corresponden a Castanea sativa, el remedio Sweet Chestnut de las Flores de Bach y que podemos asociar con el renacer.

Los castaños son árboles de raíces profundas, bien anclados a la tierra.

Son árboles de crecimiento rápido y con una gran capacidad de rebrote, cuando se corta el tronco principal aparecen nuevos troncos a partir de la base de éste.


Rebrotes alrededor del tronco principal del castaño, enero 2011

De las hojas ahora amarillas y caídas destacaban sus bordes dentados, como si fueran una sierra y formaban un manto sobre el suelo, también quedaban algunas castañas.


 Hojas y fruto del castaño, enero 2011

Las castañas que tan sabrosas y energéticas nos resultan están ocultas con una cubierta de espinas que recuerda un erizo.

Estas espinas que aparecen como protección de sus frutos, parece indicarnos las situaciones muchas veces dolorosas y traumáticas que pasamos en ocasiones y donde la esencia de Sweet Chestnut será de tanta ayuda ya que favorecerá el revertir del dolor y el sufrimiento por la aparición de nuevo de la alegría.


  Hojas y fruto del castaño, enero 2011

Si recordamos la definición de Sweet Chestnut nos encontramos:

Para esos momentos que tienen algunas personas, cuando la angustía es tan grande que parece insoportable. Cuando la mente y el cuerpo se sienten al límite de sus fuerzas y ya no pueden más. Cuando parece que ya sólo queda por enfrentar la destrucción y el aniquilamiento

Edward Bach 


Cima de Sant Miquel de Solterra, 1202 m


El bosque de castaños dio paso al de las hayas, para asi seguir el sendero, siempre señalizado, que nos conducía al destino de la excursión, Sant Miquel de Solterra o de les formigues, que es el punto más alto del macizo de Les Guilleries con 1202 m y que forma parte de la serralada prelitoral de Catalunya.

En la cima una gran cruz adornada con tres hormigas de hierro forjado.

 Cima de Sant Miquel de Solterra, 1202 m
Fotos: Pilar Vidal Clavería

2 comentarios:

enric batiste dijo...

Los ciclos del invierno y primavera,
la contracción del cuerpo y la eclosión,
las huellas, los vestigios, los testigos,
los rastros de la hojas, las heridas,
los surcos en el tronco que antes fueron
los brotes de las ramas, las raíces,
las yemas y botones por surgir
y dar fruto en un nuevo renacer...

Y un beso en ese bosque que se mueve

Pilar Vidal Clavería dijo...

Ciclos que nos acompañan, llegan y se van en continuo movimiento, aprendamos lo mejor de cada uno de ellos.

Un abrazo Enric

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