miércoles, 27 de enero de 2010

Siempre compartir

Ayer martes, el centro AVES en su sede de la calle Còrsega de Barcelona, Isabel Compan, realizó una conferencia con el título:

Un duelo (o una pérdida) en casa.
¿Qué pasa con el niño o la niña?

Herramientas y recursos para trabajar el duelo y las pérdidas con los niños o adolescentes que nos rodean.
El proceso del duelo en los niños y los adolescentes.
¿Cómo lo podemos vivir? ¿Qué podemos hacer para apoyarlo en este camino?


Fue una conferencia donde de una forma interactiva Isabel Compan desde sus conocimientos y experiencia como maestra y terapeuta, daba respuestas a las preguntas que realizaban los asistentes y que tenían una relación directa con lo que planteaba el título de la conferencia.

El punto de partida era el sentido de la perdida en casa, que no necesariamente va asociada a la muerte, sino a una separación o a cualquier tipo de pérdida.

Se producen ante las pérdidas unas heridas emocionales que no se ven, pero si que se viven.

La pérdida es una experiencia que todos vivimos, aunque de maneras diferentes.

El niño en muchas ocasiones no tiene con quien compartir su pérdida y a veces no quiere ser una carga.

Las heridas emocionales si no se comparten crecen, son heridas del alma que requieren un trabajo emocional, de expresión, hasta que se pueda integrar la pérdida.

Con los niños se pueden hacer muchas cosas para que expresen el dolor y la rabia. Actividades de expresión artística, relaciones con los demás, descubrir nuevas actividades dentro y fuera del contexto familiar.

En algunas ocasiones el duelo queda aparcado, ya que su forma de expresión es muy diversa, las diferentes fases del duelo no tienen porque ser consecutivas, y para expresar fuera lo que está dentro se necesita paciencia, tiempo, cada persona necesita su tiempo, amor y comprensión y tener en cuenta que cada familía lo vive de una manera.

El silencio es lo menos conveniente. Es bueno tener en cuenta que lo que se silencia no se comparte y puede ser orígen de un problema, escuchar al niño y a la niña, que puedan expresar lo que llevan dentro.

Compartir es una gran terapia ya que posibilita la comunicación.

Para elaborar un duelo es necesaria la digestión de las emociones y esto pasa por la expresión y la toma de conciencia, abrir puertas para conectar las emociones.

Muchas veces es necesario el permitirse sentir las emociones en los procesos de un duelo y sentir complicidad con los que te rodean.

Se comentaron al finalizar la conferencia algunos libros de ayuda como Carta para un niño con cáncer de Elisabeth Kübler-Ross y ¿Dónde está el abuelo? de Mar Cortina.





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